La importancia de una fertilización completa

por | 25 enero, 2018

La importancia de una fertilización completa

En la gran mayoría de los casos cuando un agricultor ve que sus cultivos empiezan a amarillear, acude a una fácil solución. Añadir más Nitrógeno.

A fin de cuentas es la recomendación más común cuando los cultivos empiezan a ofrecer estos problemas. ¿Pero qué pasa si la solución no funciona? ¿Si a pesar de este tratamiento de Nitrógeno la cosecha es baja y de no muy buen calidad? El agricultor pensará una cosa:

Este fertilizante es malo o. . .  el que me lo vende me engaña.

 

Cierto es que este problema tiene que ver con la fertilización, pero en la gran mayoría de los casos, no es debido a la calidad de los fertilizantes, si no a un concepto que vamos a tratar en este articulo. La fertilización completa.

 

La fertilización completa

La mejor forma de entender este concepto es mediante un ejemplo.

Supongamos que en una plantación de vid disponemos de:

Nitrógeno para cosechar 6.000 Kg.

Fósforo para cosechar 4.000 Kg.

Potasio para cosechar 3.000 Kg.

Supongamos también que el cultivo tiene la humedad ideal, se han aplicado correctamente los tratamientos de fitosanitarios y se llevan a cabo todas las buenas prácticas recomendadas. Con estas condiciones, ¿Cuál será la cosecha que obtendremos?:

La respuesta es sencilla: 3.000 Kg de uva.

Supongamos a continuación que la disposición de Zinc disponible es la necesaria para cosechar 2.000 Kg. Esta carencia determinara que el cultivo final no sobrepasará esta cantidad.

Ley del Mínimo de Von Liebig

Para entender el ejemplo anterior, nos remontaremos a la llamada Ley del Mínimo, publicada por Von Liebig en 1840. Donde especificaba que el crecimiento de una planta está limitado por el nutriente con menos presencia en el suelo.

Para entender este factor se acude a la imagen del tonel de madera, cuyos listones no están enteros. Por mucho que nos empeñemos solo podemos llenar el tonel hasta la tablilla más corta.

 

Ley del Mínimo de Von Liebig

 

Con los cultivos pasa exactamente igual.

A veces nos cuesta explicar a un agricultor que un kilogramo de un nutriente menor, como puede ser el zinc, puede ser tan importante como 100 kg de nitrógeno. Por poner otro ejemplo, podemos hablar de Molibdeno, es increíble saber que 30 insignificantes gramos aplicados foliarmente puede ayudar a la planta a conseguir la producción máxima.

Esperamos que estos ejemplos os ayuden a comprender la importancia de la Fertilización completa o la llamada “Ley de mínimos”.

 

Los nutrientes necesarios

Podemos decir que existen 16 elementos esenciales para el crecimiento y desarrollo de nuestros cultivos, y cada uno de ellos es totalmente necesario en los diferentes ciclos del cultivo.

Importancia de los nutrientes en los momentos críticos
Germinación y 40 días posteriores Periodo de crecimiento Fructificación o reproducción
Fósforo

Zinc

Hierro

Manganeso

Cobre

Magnesio

Nitrógeno

Potasio

Azufre

Molibdeno

Calcio

Boro

 

Con este cuadro, vemos que todos los nutrientes esenciales son fundamentales en diferentes momentos de cada ciclo de cultivo. La carencia de alguno de ellos cuando la planta lo necesitas, afectará sin duda a su producción.

Nutrientes móviles y no móviles

Otro factor que tenemos que comprender para una correcta aplicación de fertilizantes agrícolas es la movilidad de los mismos.

En el momento de germinación y durante los 40 días posteriores, los elementos necesarios para la planta (Fósforo, Zinc, Hierro, Manganeso, Cobre y Magnesio) no son móviles. Es decir, que permanecen en el sitio justo donde han sido depositados, y es la planta la que desarrolla sus raíces para poder llegar hasta ellos y absorberlos. El problema para la planta es que al tener tan poca superficie radicular, para cubrir las necesidades de crecimiento necesita absorber por centímetro cúbico 20 veces más nutrientes que en momentos posteriores, cuando las raíces ya están desarrolladas y abarcan más terreno para alimentarse.

Por otro lado, existen nutrientes móviles, como por ejemplo Potasio, Calcio, Sodio o Nitrógeno, que la planta no tiene que buscar, porque llega a sus raíces a través de la solución del suelo.

Conociendo estos factores podemos detectar un gran problema para las plantas jóvenes, si el suelo tiene una gran cantidad de elementos móviles, las pequeña superficie radicular de la planta se saturará con estos elementos y no podrá asimilar los elementos no móviles, tan necesarios.

En suelos saturados de nutrientes móviles se suelen producir carencias de micronutrientes.

Por eso, si queremos ayudar a la planta a la vez que rentabilizamos nuestra inversión en fertilizantes, estos elementos no móviles son recomendables aplicarlos de la siguiente forma:

  • Aplicándolos cerca o directamente alrededor de la semilla.
  • Aplicarlos foliarmente cuando las plantas tienen 3 o 4 hojas.

Con este tipo de aplicaciones no solo conseguimos ofrecerle a la planta los micronutrientes necesarios sino que además provocan otras acciones químicas desconocidas para muchos.

Por ejemplo, si aplicamos una abundante cantidad de Zinc cerca de la raíz, este elemento de escasa movilidad consigue desplazar a elementos móviles como el Potasio, que en ese momento de germinación puede bloquear las raíces.

 

 

Los micronutrientes y el periodo de germinación

Podemos mostrar las funciones de los diferentes micronutrientes y los factores que afectan a su deficiencia tratándolos uno a uno:

 

Zinc

El Zinc es de vital importancia para el crecimiento de las plantas, la síntesis de las proteínas y la maduración. Además de fundamental para la formación de semillas y granos.

Quizás el Zinc es el microelemento del que más deficiencias se producen, si bien es fácil de diagnosticar y tratar.

Generalmente hay muchos suelos que de por sí, son deficientes de Zinc, como los calcáreos, arenosos, suelos con muy bajo o muy alto contenido de materia orgánica, suelos ácidos lavados o suelos sobre encalados.

Un elemento que impide a la planta absorber el Zinc necesario es el fósforo en exceso, ya que se formará Fosfato de Zinc, que a la planta le cuesta asimilar. También el exceso o carencia de Manganeso y Hierro contribuyen a las carencias de Zinc.

 

Hierro

El hierro es fundamental para la formación de la clorofila, para los procesos enzimáticos del sistema de respiración celular y para la división y crecimiento de las mismas.

Este microelemento no se transporta fácilmente de las hojas viejas a las nuevas por lo que es necesario que la planta disponga del mismo durante todo su crecimiento.

La carencia de hierro no suele ser muy corriente en la mayoría de los suelos, pero en la gran mayoría de los casos se encuentra en diferentes formas que no son asimilables para la planta. Podemos encontrar situaciones donde habiendo una presencia de hierro alta, la existencia de carbonato de calcio producirá la clorosis del mismo.

El Hierro que se aplique como corrector debe estar fuertemente quelatado para que no se bloquee por la acción de los carbonatos y otros nutrientes y nunca mezclar con las aplicaciones de abonos con fósforo.

 

Magnesio

Fundamental para la actividad de las enzimas y la traslocación del Fósforo.

El Magnesio es absorbido por la raíz por difusión o intercambio iónico. Si existe una gran presencia de Nitrógeno, Calcio y sobre todo Potasio, perjudicará la absorción de Magnesio por la planta.

Es muy importante que la planta no sufra carencias de Magnesio durante los primeros cuarenta días después de la germinación, si bien ésta aportación de Magnesio es necesaria también en los momentos de crecimiento de los cultivos arbustivos.

 

Manganeso

El Manganeso está presente en el metabolismo de los ácidos orgánicos, siendo fundamental para activar la reducción de nitratos e hidroxilamina. Su presencia es fundamental para reacciones enzimáticas como la hidrólisis y la oxidación. Además tiene una fuerte incidencia en la fotosíntesis.

Sus deficiencias son muy normales cuando nos encontramos con suelos alcalinos, arenosos, calcáreos o turbosos. También cuando existe baja concentración de materia orgánica.

 

Cobre

El cobre es absolutamente necesario para el crecimiento de las plantas ya que es un fundamental activador de enzimas necesarias para la respiración y la fotosíntesis. Produce una mayor capacidad de almacenamiento de la planta, aumentado su sabor, el contenido de azúcar y la resistencia necesaria del fruto para su manejo y transporte después de la recolección.

Aunque es un elemento muy importante, las plantas requieren de una disposición de cobre relativamente muy pequeña en comparación con otros elementos.

Nutrientes fundamentales para el crecimiento de las plantas

En este punto hablamos de nutrientes móviles. Estos tienen que encontrarse a disposición de la planta fundamentalmente en los momentos del desarrollo vegetativo.

 

Potasio y Nitrógeno

Por regla general el agricultor suele conocer los momentos adecuados para la aplicación de estos elementos. Pueden aplicarse prácticamente de cualquier forma, si bien hay que evitar grandes concentraciones de los mismos, ya que pueden llegar a producir deficiencias de Magnesio.

 

Azufre

Sin la existencia del Azufre la planta no puede asimilar el nitrógeno. Normalmente el Azufre suele estar presente a través de la materia orgánica disponible. Por lo tanto debemos de preocuparnos en aplicar azufre ante carencias de materia orgánica sobre todo en suelos arenosos.

Ante una gran presencia de nitrógeno es conveniente la aplicación de Azufre que debe hacerse por vía foliar o radicular.

 

Molibdeno

El Molibdeno es fundamental para convertir el Nitrógeno en proteínas. Su carencia produce que el Nitrógeno nítrico no pueda ser transformado, produciendo un crecimiento vegetativo muy rápido pero con paredes celulares muy débiles. Esto produce grandes problemas de caída de frutas y volcamiento de la plantas.

Las pruebas realizadas nos han indicado que la aplicación foliar de Molibdeno es mucho más eficaz que la aplicación al suelo.

 

 

Nutrientes esenciales para la fructificación

Como veíamos anteriormente en esta etapa de fructificación los elementos protagonistas son el Calcio y el boro.

 

Correlación entre el Calcio y el boro

El Calcio es necesario para reducir la respiración. La planta para vivir necesita consumir almidón y azúcar, y esto lo hace a través de la respiración. El Calcio controla esta respiración o lo que es lo mismo la perdida de almidón y azúcar. Por otro lado, el Boro controla el movimiento del almidón y el azúcar desde la hoja al fruto. De ahí la importancia de conocer la relación que estos dos elementos tienen entre sí.

Por ejemplo, si la planta dispone de Boro y le falta el Calcio necesario, los almidones y azúcares serán consumidos por la respiración, no llegando a los frutos. Por el contrario, si hay suficiente Calcio pero existen carencias de Boro la planta poseerá una gran cantidad de almidón y azúcares, pero estos estarán inmovilizados.

Las deficiencias de Calcio y boro se mostrarán durante el momento de maduración, produciendo pudrición apical, corazones vacios, manchas y puntos amargos.

El calcio y el boro son elementos no móviles. Recomendamos realizar múltiples aplicaciones en dosis pequeñas por vía foliar que una única gran aplicación.

 

 

Para finalizar este articulo sobre la fertilización completa, el mejor consejo es realizar los pertinentes análisis del suelo y los tejidos y no centrarse en programas de fertilización que solo están basados en aplicaciones de Nitrógeno, Fósforo y Potasio.

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