El estrés de las plantas

por | 25 enero, 2018

El estrés de las plantas

¿Pueden las plantas sufrir estrés? Naturalmente  que sí.

 

Podemos definir el estrés de las plantas como cualquier tipo de situación ambiental adversa que les afectan tanto de modo fisiológico como bioquímico.

Como todo ser vivo, las condiciones adversas le afectan negativamente, lo cual exige a la planta una serie de cambios fisiológicos con el único fin de mantenerse con vida. Si bien, no deja de sorprendernos como los vegetales son capaces de adaptarse a los cambios para conseguir prosperar, en el caso de la agricultura este esfuerzo de la planta conllevará  irremediablemente una disminución en la cantidad y calidad de la producción.

Este estrés se va a producir en mayor o menor medida en los ciclos de nuestros cultivos. Por ese motivo nuestro principal objetivo es minimizarlo.

 

Tipos de estrés vegetal

Por muchos cuidados que aportemos a nuestros cultivos, no siempre estos se van a desarrollar en condiciones óptimas.  Existen una serie de situaciones que les afectarán  produciéndoles situaciones de estrés.

Estos factores de estrés los podemos dividir en dos clases:

Abióticos. Aquí podemos distinguir de dos tipos: físicos (debidos a la temperatura, sequia, vientos, inundación, radiación, daños mecánicos, etc.) y  químicos (pesticidas, salinidad, polución, pH del suelo, etc.).

Bióticos, que pueden ser producidos por competencia de otras plantas por el agua y los nutrientes, daños provocados por los herbívoros, patógenos, alelopatía, etc.

Una vez identificados los dos factores podemos definir los tipos de estrés más comunes de la siguiente forma:

Estrés hídrico

Quizás la forma de estrés más frecuente. Cuando el terreno no ofrece la suficiente humedad las plantas no pueden extraer el agua necesaria para desplazar los nutrientes desde la raíz a las hojas. Para defenderse de esta falta de nutrientes las plantas dejan de crecer, ya que utilizan sus recursos para hacer aumentar sus raíces despreciando su crecimiento aéreo.

Podemos encontrarnos con otras situaciones de estrés relacionadas con la disposición de agua que afectarán negativamente a nuestros cultivos. Si por ejemplo, el suelo tiene un exceso de agua, se provocará  la falta de oxígeno necesario para la planta. Si por el contrario, nos encontramos con un déficit de agua, las raíces producen exudados en sus puntas, lo que las hace más vulnerables a enfermedades.

 

Estrés salino

Esta situación puede producirse bien por la cercanía del mar o por la evaporación del agua cuando ésta contiene una fuerte disolución de sales. Cuando el suelo contiene una concentración de sales elevada las plantas son incapaces de adsorber el agua  necesaria para transportar los nutrientes.

Ante estas situaciones de falta de agua la planta se deshidrata y deja de crecer.

 

Bajas temperaturas

Los cultivos expuestos a bajas temperaturas sufren y  retrasan su floración y fructificación. En caso de temperaturas especialmente bajas las plantas se congelarán, muriendo en muchos casos.

 

Falta o exceso de luz

Dependiendo de la especie de planta, necesitará una determinada luz y unas condiciones de insolación. La falta o el exceso de luz también provocan estrés en las plantas  cuando se producen estas situaciones.

Ausencia  o exceso de nutrientes en el suelo

Como es normal, la ausencia de los nutrientes primarios afecta gravemente a las plantas. También podemos encontrar situaciones donde su exceso (normalmente de Nitrógeno y Fósforo) perjudiquen  su crecimiento.

Otro problema, que irremediablemente puede causar estrés en las plantas es la contaminación del suelo por metales pesados.

 

Infecciones por patógenos y plagas

Las plantas pueden ser atacadas por enfermedades producidas por hongos, virus, micoplasmas, nematodos o insectos. Tanto el ataque de estos agentes, como el uso de insecticidas o fungicidas provocan en la planta desbalances nutricionales y fisiológicos.

 

Estrés mecánico

Podríamos definir como estrés mecánico los daños físicos causados en la planta bien por las herramientas o la maquinaria agrícola. Irremediablemente siempre que producimos una herida en la planta, ésta se expone a la infección de la misma, convirtiéndose en una vía de entrada de enfermedades.

 

Estrés hídrico

 

La importancia de las raíces en situaciones de estrés

La gran mayoría de las situaciones de estrés suelen comenzar en la zona radicular. Para comprender la importancia de las raíces en las situaciones de estrés debemos de conocer primero su importancia para el correcto desarrollo de las plantas.

Las plantas necesitan que sus raíces se desarrollen continuamente. Las nuevas raíces son las encargadas de absorber la gran mayoría de los nutrientes y el agua que capta la planta, podríamos considerar que el área radicular de mayor edad no es funcional para la misma. Estas nuevas raíces se pueden considerar activas aproximadamente entre siete y catorce días solamente y como vemos su continuo desarrollo es imprescindible para el crecimiento de la planta.

Las raíces no solo tienen la misión de suministrar el agua necesaria y los nutrientes necesarios a la planta, sino que también proveen a la planta de hormonas citoquitinas. Estas hormonas son las encargadas de activar el desarrollo de las yemas de fructificación, a la vez que regulan el exceso del resto de hormonas.

Como vemos, podríamos considerar a las raíces  las zonas más vitales para el desarrollo y crecimiento de las plantas. En estas situaciones de estrés es necesario ofrecer al sistema radicular todas las ayudas necesarias a nuestro alcance.

Bioestimulantes frente al estrés vegetal

Actualmente nos encontramos con el continuo desarrollo de biofertilizantes o bioestimulantes cuyo fin es aumentar la resistencia de los cultivos frente al estrés y a la par ayudándoles en su recuperación. Su fin es fomentar en las plantas los mecanismos fisiológicos necesarios para superar estas adversidades, además de aumentar significativamente la resistencia sistémica contra enfermedades y patógenos.

Los biofertilizantes además de aportar los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo de las plantas, suelen contener microorganismos beneficiosos para las mismas. Estos microorganismos ayudan a estimular los procesos naturales, dotando a la planta de resistencias contra cualquier tipo de estrés.

 

El estrés y el exceso de nitrógeno

No queremos terminar este artículo sin hablar de un problema que observamos habitualmente cuando se producen situaciones de estrés, debido al exceso del uso de fertilizantes de nitrógeno.

En la agricultura moderna se suele hacer un gran uso de nitrógeno para conseguir cosechas con mayor rendimiento, pero estas situaciones pueden provocar serios problemas ante una situación de estrés para los cultivos.

El nitrógeno y más especialmente las formas nítricas son los nutrientes que mas estimulan a las hormonas, al ácido indol acético y a las auxinas, lo que se traduce en un gran crecimiento vegetativo de la planta. Cuando los nitratos llegan a las hojas estas producen más cantidad de proteínas y ácidos orgánicos.

El problema viene cuando ante un exceso de nitratos la planta entra en estrés por algún motivo, en ese momento los ácidos orgánicos necesitan cationes para su neutralización, ante ésta situación la planta moviliza  el calcio disponible hacia las hojas produciendo graves desórdenes fisiológicos que producen irremediablemente la pudrición en flores y frutos y quemaduras en las puntas.

Para combatir esta situación de estrés vegetal es recomendable que a los primeros síntomas de estrés fertilicemos y nutramos a la planta con un gran aporte de calcio tanto en la zona radicular como en los tallo. Otra acción aconsejable es administrarle boro en cantidades adecuadas, ya que éste inhibe los problemas relacionados con una gran demanda de calcio por las hojas.

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